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La pérdida del sentido de consecución

SIN HUEVOS NO HAY PARAISO

Como columnista de La Prensa Libre, hace unos años publicamos este articulo, donde exponemos nuestra opinión sobre la realidad social actual.

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SIN HUEVOS NO HAY PARAISO

Durante estos años, ha sido una linda sorpresa ver la difusión que el mismo tuvo por diferentes medios, entre ellos, Internet. Con frecuencia recibimos correos desde todas partes del mundo, con felicitaciones,  comentarios, solicitudes de autorización para compartirlo o para usarlo como texto de estudio. Recientemente, la Academia Mexicana de Pediatría nos honró como invitado especial al publicar este artículo en su página web, dándolo a conocer  en ese querido país; cosa que agradecemos de corazón. Por todo lo anterior, y a solicitud de muchos de ustedes, lo publicamos nuevamente en nuestra página web.

Escribir al DR. Mauro Hoy

Hace unos meses nos vimos sorprendidos por el nombre de una novela, sin tetas no hay paraiso, sorprendió porque era probablemente la primera vez que se daba tal permisividad lingüística, pero también porque en cierta forma revela la nueva ideología emergente en la sociedad occidental.

Las diferentes civilizaciones han logrado surgir y sobrevivir gracias al esfuerzo y el trabajo de sus patricios quienes hicieron de la austeridad y la abnegación su norte y con ello lograron el esplendor de las diferentes culturas. Hombres con espíritu de acero que doblaron las inclemencias de la selva. Hombres con espíritus indomables que nunca le dijeron no al trabajo. Hombres con espíritus tenaces que se reían con sus hechos de los imposibles.

Esos son los hombres que hay en nuestro pasado, y esos son los hombres que configuraron la Costa Rica que hoy disfrutamos, fueron ellos los que idearon la educación gratuita para todos, fueron ellos los que conceptualizaron los servicios médicos de cobertura universal, fueron ellos los que idearon una sociedad sin armas, fueron ellos los que pusieron una teléfono publico en cada pueblo y luego un teléfono en cada casa, fueron ellos los que llevaron agua potable y luz eléctrica a todas las comunidades, si fueron ellos los que nos dieron ese paraíso.

Luego, en nuestra sociedad, las cosas fueron cambiando, las nuevas generaciones surgieron alérgicas al sudor, el trabajo dejo de ser un aliado, los labriegos y sencillos se fueron haciendo cada vez menos, y surgió un nuevo perfil de persona, una que ostenta, que trabaja poco, que consume mucho y que no tiene agallas.

Hoy nos preguntamos que paso con ese paraíso que era nuestro país, no podemos entender porque hay tanto asalto, porque la droga esta carcomiendo a nuestra población desde la mas temprana edad, no sabemos porque hoy desde el seno del hogar brota la violencia, porque ese país que era un paraíso se convirtió en lugar inseguro para el individúo honesto.

No hay duda que el principal responsable de este infierno que vivimos es la perdida del sentido de consecución, hemos perdido los que nos caracterizó por años, hemos perdido lo que nos permitió fortalecernos como nación. Luchar por la vida, ganarse el pan con el sudor de la frente, dejó de ser una consigna nacional.

Hoy grandes rubros de nuestra población andan tras la vida fácil, muchos de nuestros ricos dejaron de ser honestos e inteligentes, y muchos de nuestro pobres dejaron de ser trabajadores, y aquella gran clase media se concentró en sobrevivir con el menor esfuerzo.

En nuestras aulas es vergonzoso ser un verde, la excelencia dejo de ser la meta, hoy la idea es pasar raspando, y sino, no importa, se repite. El educación no nos la regalaron, nuestro sistema educativo le costó alma vida y corazón, a nuestros próceres, muchos pueblos todavía hoy luchan por tener un sistema como el nuestro, y sin embargo, buena parte de nuestro estudiantado ve en el estudio una fastidiosa faena que aleja de la fiesta y el vacilón.

El ahorro y el ser comedido esta apunto de extinguirse, porcentajes importantes de los ingresos familiares se van en modas y conciertos, en carros y en Ipods, en celulares y en pantallas de plasma, y no se crea que este mal solo carcome a las clases altas, no, hasta en hogares humildes y en precarios se observan estas vanidades. Hoy muchos de los subsidios gubernamentales al estudiantado se gastan en celulares a vista y paciencia de unos padres siempre complacientes.

Hasta el Niñito Dios y San Nicolás han sido victimas de esta perdida de identidad, antes traían caballitos de palo, carros ganaderos, y muñecas de vestir, y hoy llenan a nuestros niños con juguetes de marcas por las que cobran una fortuna., ya hasta la palabra Barbie se nos hace familiar.

Nuestros centros universitarios son una paradoja, unos rodeados de bares donde sucumbe con facilidad el estudiantado y otros que parecen centros comerciales con food cort repletos de grasa. Todo en el nombre de la libertad. Nuestros estudiantes hoy son amamantados con cerveza, se terminan de criar con un trago en cada mano, porque cuanto evento juvenil se programa, la industria del licor rápida y generosamente los patrocina.

De alguna manera la educación dejó de ser una herramienta y se convirtió en un simple requisito, dejó de formar y se conformo con enseñar, de alguna manera la educación dejó de ser educación, como decía Rodrigo Facio, sino trasforma no es educación. Hoy abundan los profesionales que simplemente son mal educados, que como decian nuestros abuelos, ellos pasaron por las universidades pero las universidades parece que no pasaron por ellos, porque son simplemente patanes y engreidos.

El ejercicio cuando se hace suele hacerse para lucir y no por salud, y el aspecto se volvió tan importante que miles de quinceañeras piden suplicantes como regalo de cumpleaños unas prótesis de siliconas, porque bajo la nueva ideología imperante ya no es necesario que una mujer estudie, ya no es necesario que una mujer aprenda una destreza o un oficio, si es bonita y pechugona, se le abren un sinfín de puertas. Y aunque no cabe duda que es cierto, también es cierto que las puertas que se les suele abrir son las del abuso, la explotación y el maltrato.

Nos volvimos consumistas, andamos con tenis que cuestan medio salario base, con colonias de precios extravagantes, y lucimos las marcas con el fin de buscar aprobación y estima, sin darnos cuenta que eso simplemente produce relaciones vacías e insulsas.

No se crea que el paraíso que siempre fue nuestro país, y que era ejemplo en el mundo se nos ha ido desgastando espontáneamente, no, precisamente lo estamos perdiendo por importar estilos de vida decadentes, corruptos, que desdichadamente afloran en los medios, llámese televisión, radio, Internet o revistas.

Hoy la televisión enseña los valores de la desidia, el desden, con personajes que se mofan de su ignorancia y de su presteza, que viven el absurdo de la abundancia mal habida. Internet esta repleto de sitos a los que afloran en nuestras pantallas repletos de un material sexual que llena la cabeza de nuestros jóvenes con errados y peligrosos esquemas sexuales.

Por eso entre el entre el catorce y el veinte por ciento de los niños que nos trae la cigüeña son de madres adolescentes, por eso, solo el año pasado tuvimos cerca de ochenta escolares embarazadas, por eso los adolescentes son los que mas padecen de enfermedades venéreas, por eso y por mucho mas, es que este país se esta quedando sin cultura sin juventud y sin deporte.

Cerca de la mitad de los costarricenses padece de obesidad, nos volvimos echados, somos sedentarios, tenemos tiempo para todo pero no para nuestro cuerpo, no velamos por la salud, no podemos quitarle a la televisión, al happy hour y al dos por uno un poco del montón de tiempo que le dedicamos para destinarlo al ejercicio, para ir a correr tan siquiera cincuenta minutos diarios.

Por eso, por esa falta de fuerza de voluntad nos estamos muriendo de infartos, derrames cerebrales, cáncer, descompensaciones diabéticas, porque en el nombre de una vida fácil, hemos descuidado el mayor tesoro, la salud. Hoy los salubristas, no hablan de niños obesos, de jóvenes obesos, de adultos obesos y de ancianos obesos, porque es el país como un todo el que esta hincando ante la grasa y el sedentarismo.

Ya nuestros niños no corren, no juegan quedo, ni escondido, ni encubran un papelote, ni se llenan de tierra ni suben a los palos, no, hoy están desde pequeños encerrados de siete a tres en el kinder de la esquina, y al llegar a la casa solamente ven televisión y juegan play station. Perdimos el contacto con la naturaleza, muchos niños no conocen como se ordeña una vaca, como se apea una naranja, como es palo de jocote, como se coje café, muchos de nuestros niños no conocen esa Costa Rica.

Se dejó de enseñar en los hogares, en los medios, en las aulas y en la calle que solo en la lucha tenaz de fecunda labor que enrojece del hombre la faz, se consigue y se mantiene el eterno prestigio, estima y honor, que conquistaron aquellos labriegos y sencillos. Hoy se dejo de enseñar que sin huevos no hay paraíso.

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