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Un problema de adultos.

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA

El enfoque olvidado

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EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA

En nuestros países cerca entre el 15% y el 20% de todos los nacimientos ocurren en madres menores de 18 años. Las complicaciones del embarazo son la principal causa de muerte en estas mujeres. Alrededor de una de cada diez jóvenes que se embaraza se vuelve a embarazar antes de cumplir veinte años, buena parte de ellas sin contar con una pareja estable.

Escribir al DR. Mauro Hoy

 La mayoría truncan sus estudios y deben laborar como  mano de obra no calificada, que es precisamente la menos remunerada y lidiar con condiciones económicas adversas.Cada joven que se embaraza es una clara señal de que fallamos. Falló el país, falló la sociedad, falló el colegio, falló la familia, fallamos todos y me animaría a decir que la única que no falló es la joven, quien es la víctima de un sistema que consiente con complicidad los embarazos en  menores.La ciencia nos dice que repartir pastillas o condones a los jóvenes no suele ser tan eficaz como se suponía. Las casuísticas señalan que entre olvidos y omisiones, estas medidas pierden su razón de ser.

Sucede en la mujer adulta con más razón sucede en mujeres jóvenes. Legalizar el aborto es una de las tantas conductas que llegan tarde, una vez que ha sucedido el embarazo, con el inconveniente que todavía este procedimiento no cala en las grandes mayorías y suele en algunas mujeres generar diversos conflictos psicosociales. Propiciar condiciones en los colegios para que las embarazadas continúen con sus estudios, es una forma de lidiar puntualmente con el problema no una forma de evitarlo.

 Cuando abordamos el embarazo en la adolescente tenemos la tendencia a centrar nuestro marco de conciencia en la joven. No podemos seguir creyendo que si un adulto embaraza a  una joven, el problema es de la joven. Cerca del 60% de los embarazos en la adolescencia surgen de una relación entre una menor y un adulto. Hombres mayores, hombres casados,  hombres con hijos, hombres que usan métodos anticonceptivos cuando tienen relaciones con su esposa; es el perfil más frecuentemente encontrado. Estos hombres curiosamente “olvidan” la anticoncepción cuando tienen relaciones con “chiquillas”.  

Bajo este contexto se comprenderá que los abordajes que centran sus medidas en las jóvenes, son abordajes obtusos que olvidan el verdadero origen del problema, y caen en el tradicional error de exonerar al varón de sus responsabilidades.  Muchos de estos hombres hasta se jactan de la impunidad reinante, y simplemente desaparecen de la vida de la joven y brilla por su ausencia en la manutención del bebé. En nuestra sociedad la mitad de los niños nacen sin padre. La mitad de nuestros niños crecen sin figura paterna.

El varón sigue siendo el gran ausente en la formación de los niños costarricensesEs claro que la resolución de esta problemática excede los alcances de la educación por lo menos a corto plazo. Es en otra área donde se encuentra el camino. Desdichadamente, como pueblo nos hemos conformados con contar con una serie de leyes y dictados que no van más allá de una linda y tranquilizadora retórica, olvidando que la ley que no cambia la realidad para la que fue hecha es una ley estéril, espuria y vana.De qué nos sirve que la ley diga que todo hombre debe hacerse responsable de sus hijos, sin con amenazas, amedrentamientos, evasiones y tretas, rubros importantes de varones esquivan sus responsabilidades y burlan la ley.Hoy, son muchas las madres que prefieren criar solas a sus hijos que lidiar con los suplicios del sistema y con los desplantes de poder de sus parejas.

Mientras la ley no se cumpla, estamos propiciando que los irresponsables sigan dejando niños regados por doquier. Por eso como país tenemos que implementar sistemas que por ley, se determine automáticamente quién es el padre de cada criatura desde el mismo momento en que la madre asume el control prenatal o en su defecto al momento de nacer. Adicionalmente, que la paternidad sea un requisito para ingresar al sistema educativo.Para aquellos puristas debemos dejar claro que esta medida no se trata de apellidos, tampoco tiene que ver con cariño, desde luego que la ley no puede obligar a nadie y menos a un hombre descarado a querer a su hijo, y sabemos que abundan los desalmados que de por sí no quieren a nadie.

De tal forma que el espíritu de la ley gravita en el sentido de que todo niño cuente con el aporte económico de su padre, al margen, de si el padre desea ejercer la paternidad.Este tipo legislaciones no solo solventarán parte de las penurias que viven los infantes sino que a mediano y largo plazo disminuyen los embarazos no deseados.  Curiosamente los estudios indican, que buena parte de esos varones irresponsables sientan cabeza cuando les tocan el bolsillo, que la pensión les duele, y les duele todos los meses, les duele toda la vida y ese dolor suele ser aleccionante, al punto que aprenden a “no dejar hijos regados”, aprenden a usar el preservativo, aprenden a ser responsables.

Se ha debatido mucho en el sentido de si esos padres con dar pensión se garantizan el derecho a ver a sus hijos ya que esto sirve muchas veces para que como venganza le hagan la vida imposible a la madre y a la misma criatura. De manera que es prudente en aras de la tranquilidad quede como un precedente la negativa inicial del padre a reconocer al infante.

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