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DE LA MODA AL GUSTO

DEPILACIÓN GENITAL EN ELLAS

La técnica es la clave

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DEPILACIÓN GENITAL EN ELLAS

Históricamente, la depilación de la zona genital era una práctica exclusiva de ciertas élites, y guardaba una estricta relación laboral. Así, era muy común en quienes requerían prendas diminutas, como nadadores, artistas, atletas, bailarines, y en quienes se dedicaban a espectáculos lúdicos.

Escribir al DR. Mauro Hoy

Las modas de playa popularizaron esta práctica, al crear diseños cada vez más pequeños, por lo cual es indispensable depilar el vello al menos de manera parcial, con el fin de que no se observe fuera del área del bikini. Socialmente, se ha considerado de mal gusto que la mujer evidencie en público el vello de las axilas o del pubis.

Aun cuando muchas mujeres se depilan solo para evitar que el vello púbico sobresalga en las prendas de baño, son variadas las razones por las cuales la mujer decide depilarse.

Algunas encuentran más fácil el aseo vaginal, más cómodo el diario vivir y más sencillo lidiar con el sangrado menstrual. En otras, el motivo principal es el aspecto jovial, esa aura de inocencia obtenida con la depilación, atributos que culturalmente son muy valorados en las mujeres. Recordemos que, en nuestra sociedad, cuanto más joven luzca, más atractiva resulta para el varón.

También, algunas optan por depilarse porque les agrada el aspecto de sus genitales con imagen “aseada y limpia”. El vello abundante y frondoso resulta para algunas de mal gusto; su intrincada estructura no a pocas les produce cierta sensación de suciedad, y a algunas hasta les parece sedicioso y grotesco. Por eso, se sienten sexualmente más cómodas cuando se depilan. 

Desde luego, una gran cantidad de mujeres están cómodas con el vello y se sienten más deseables con un exuberante vello púbico. Asimismo, figuran las activistas, que siempre optan por lo natural y lo defienden a ultranza.
Por el lado masculino, los gustos también están divididos. Para ciertos hombres, el vello grueso, abundante y ensortijado puede ser amenazante y hasta vulgar, al punto de constituirse en una fuente de inhibición sexual; más bien, disfrutan del aspecto depilado de los genitales femeninos, e incluso le piden a la pareja que se depile. Lo contrario también sucede con frecuencia: hombres que encuentran muy excitante el vello púbico frondoso, y se desaniman sexualmente cuando la pareja se depila. 

Sea por las razones que fueran, la depilación se ha venido convirtiendo en una práctica cada vez más aceptada por la población femenina. En la actualidad, probablemente más de la mitad de las mujeres optan por la depilación, sea parcial o total.

Es importante aclarar que el vello púbico es parte normal de la anatomía corporal y no genera suciedad, infecciones, alteraciones ni enfermedades, como se cree en el ámbito popular. Desde el punto de vista médico, no representa una afrenta a la salud ginecológica.

De igual manera, para la mayoría de las mujeres la depilación no afecta en nada la salud ni el bienestar genital. Sin embargo, en algunas puede causar fuertes irritaciones, fisuras, cuadros alérgicos y hasta infecciones, sobre todo cuando la depilación se realiza de forma cruenta y apresurada, lo cual propicia fisuras, así como cuadros alérgicos, irritativos e infecciosos sumamente molestos. 

Esto destaca la enorme importancia, para la salud ginecológica, de conocer, manejar y aplicar las técnicas de depilación. En eso reside el éxito. La clave está en el cómo se haga.

1. La posición es muy importante. Idealmente, la mujer debe estar sentada en una superficie plana y firme, como el suelo o una silla, y evitar superficies blandas, como camas y colchones.

2. Es fundamental revisar de manera constante la depilación, en forma directa, y guiarse además con un espejo. 

3. Facilita la faena recortar primero el pelo con unas tijeras pequeñas, como las usadas para cortar el bigote.

4. Es recomendable aplicar agua caliente, sea directamente o con un paño, para suavizar la piel y así evitar las irritaciones por el efecto abrasivo de las navajillas.

5. Se puede utilizar aceite mineral o aceite de oliva, en especial en aquellas mujeres de piel muy sensible.

6. El acondicionador que se usa para el cabello suele facilitar la depilación del vello púbico.

7. Nunca se debe afeitar en seco, sino emplear cremas de afeitar o, en su defecto, jabón en abundancia.

8. Es aconsejable siempre utilizar una maquinilla, rastrillo u hoja de afeitar nueva.

9. En la primera depilación, la abundancia del pelo suele ser tal que las navajillas pierden el filo y, por lo general, se requieren dos o tres maquinillas.

10. La hoja de afeitar debe moverse en la misma dirección en que crece el vello.

11. Cada vez que se pasa la maquinilla, se debe sumergir en agua caliente para removerle el pelo cortado, así como los restos de la crema de afeitar.

12. Se debe estirar la piel en aquellas zonas rugosas, como en los labios mayores.

13. Al terminar, se debe lavar toda la zona genital con agua y jabón.

14. Contrario a lo que se acostumbra, no es recomendable usar lociones ni perfumes.

15. Tampoco es aconsejable el uso de talcos, porque suelen resecar la delicada piel genital.

Para la mayoría de las mujeres, la depilación es un procedimiento cotidiano que no ocasiona contratiempos ni molestias. Sin embargo, un pequeño grupo, aun practicando la técnica correcta, experimenta cuadros irritativos intensos, caracterizados por ardor, picazón, enrojecimiento, fisuras y hasta inflamación del área genital, que pueden durar hasta días.

Si esto sucede repetitivamente, es mejor evitar la depilación y optar por otros métodos que no provoquen estas manifestaciones.

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