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El tesoro escondido del hombre.

PUNTO G MASCULINO.

Un deleite sexual.

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PUNTO G MASCULINO.

El punto G asaltó el estrellato en la década de los ochenta. Se hablaba de una zona vaginal capaz de encender las más candentes pasiones. Hoy más de treinta años después,  sigue siendo motivo de reportajes y conjeturas, y su popularidad ha convertido a este punto en algo legendario.

Escribir al DR. Mauro Hoy

Sin embargo, llama la atención que las grandes mayorías centren su atención en el punto G femenino, y desconozcan a su homólogo masculino. Parece que en este apartado sexual lo que es bueno para la gansa no es bueno para el ganso. Claro está, tal omisión no es producto de un desfase o un olvido; la verdad es que abordar la temática del punto G masculino, hiere suceptibilidades, atenta contra los hábitos de  urbanidad y genera repulsión en algunos sino es que en muchos.La problemática que encierra hablar del punto G masculino reside en su ubicación.

La denominación punto G no es más que otro nombre para referirse a la próstata, esa glándula masculina encargada de producir los nutrientes que los espermatozoides necesitan para sobrevivir fuera del cuerpo, en particular en la vagina. Esa función de la próstata es muy importante desde el punto de vista reproductivo y es la más conocida en el ámbito popular. Sin embargo, no es la  única, desde el punto de vista sexual la próstata ejerce un papel  relevante, al ser capaz de generar fuertes sacudidas de placer. Así el punto G masculino es el verdadero tesoro escondido del hombre.

No se puede observar porque se ubica en las profundidades de la pelvis y la única forma de alcanzarlo es a través del recto, específicamente en la pared anterior. Así para estimularlo, se requiere introducir el dedo o cualquier otra estructura similar a través del ano. Se entenderá que no todas las mujeres se atreven a tal travesura, y pocos hombres lo permiten. Al tocar la próstata, el varón siente una sensación especial que va acompañada de un reforzamiento de la erección,  la cual se vuelve más firme, más pétrea, más intensa. Por eso, en algunas culturas las mujeres, en pleno acto sexual, penetran digitalmente y analmente a su pareja para aumentar el grado y la firmeza de la erección.

Es común, además, que el estímulo seriado de este punto desencadene una eyaculación a máxima presión; es decir, el semen brota del pene a una alta velocidad y cae a una distancia considerable, acompañado de una sensación de intenso placer. Como se entenderá, el problema reside en que en nuestra sociedad la región anal es vista con cierta distancia. Muchas personas la consideran una zona sucia y, como tal, la apartan de los manjares sexuales.

Además, existe la falsa creencia que si a un varón le gustan las caricias anales o la penetración anal, sea digital o con un juguete, es porque en el fondo es homosexual.El placer que depara este punto, no es mayor o menor es simplemente diferente. Recordemos que en materia sexual las comparaciones resultan odiosas. El punto G masculino es solamente una opción más entre tantas que ofrece la sexualidad, a aquellas parejas dispuestas a servirse el amor con cuchara grande y a explorar todas las opciones que ofrece el deleite sexual.

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