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31 de diciembre

EL RECUENTO DE FIN DE AÑO

Esa emoción que nos invade

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EL RECUENTO DE FIN DE AÑO

Cada año, la vida nos enfrenta a un 31 de diciembre, fecha en que muchos reflexionan sobre lo que han hecho y dejado de hacer durante el año que se acaba. Es una fecha ideal para la reflexión, pedir y otorgar perdón,  reconocer nuestros errores y empezar de nuevo. ¿En familia o rodeado de extraños? ¿Recibiendo abrazos o licor? ¿En casa o en un hotel 5 estrellas?

Escribir al DR. Mauro Hoy

Este 31 de diciembre, la vida nos pasará una factura. Acompañada con el relato de José Ángel Vázquez, la vida nos reclamará lo que hicimos mal: Si perdimos a nuestra pareja por ese necio orgullo; si perdimos a nuestros hijos por un divorcio apresurado; si, enarbolando la bandera del egoísmo, alejamos a esos buenos amigos; la vida nos lo hará saber.

Este 31 de diciembre, con las doce campanadas, nos daremos cuenta con solo mirar de reojo, con quién la estoy pasando. Si en vez de los seres queridos, me encuentro entre desconocidos en el bar de la esquina o en  un rimbombante hotel cinco estrellas; la vida nos señalará con su índice.

Este 31 de diciembre, nos daremos cuenta, sin lugar dudas, si voy a tener que recurrir al licor para sobrellevar esta mísera realidad. O, si por el contrario, no me alcanzaran los brazos para estrechar a tantos seres queridos que estarán a mi lado.

Este 31 de diciembre, tenemos la oportunidad de apreciar la maravilla de la vida, es decir, el beso de mi amada, las canas de mi padre, las arrugas de mi madre, el bullicio de los chiquillos, el hombro de mis amigos. O, por el contrario, tendremos que lidiar con la soledad de mi mezquindad empapada en alcohol.

Si este 31 de diciembre la vida te viste de fiesta, es momento de reflexionar y agradecer al Ser Supremo por contar con el mejor trozo de la vida, con los seres amados. Si, por el contrario, te has ganado un revés; lo que procede es una profunda reflexión y un verdadero compromiso para cambiar esa realidad en el año venidero.

Muchos de nuestros fracasos emocionales surgen de esa incapacidad para decir perdón, por esa gran limitación para asumir los defectos propios y sus consecuencias. El hombre mentalmente sano sabe decir lo siento y sabe decirlo desde lo mas profundo de sus ser.

Muchos sufrimientos emocionales se resuelven con una palabra, con un gesto, con un perdón sincero, desahuciando de nuestra alma al orgullo y anidando la reconciliación. Es justo en estas fechas cuando es más fácil lograrlo, aunque para dar la talla a la altura de la vida tengamos que ponernos de puntillas.

Es mi deseo sincero que esta fin de año las familias de buena voluntad estén unidas, que los amigos se reencuentren, que los hijos reinen en la casa y que los abuelos felices vean a su creación en el tiempo.

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