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SEXO Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

Derrumbando mitos

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SEXO Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

A lo largo de la historia, el papel de la sexualidad en el desempeño deportivo ha sido motivo de acalorados debates. Aun en la actualidad la prensa continúa publicando las versiones encontradas de los diversos actores de la ciencia y del deporte.

Escribir al DR. Mauro Hoy

Seamos claros: la actividad sexual, llámese coito, relaciones sexuales, hacer el amor, la masturbación y el sexo oral y muchas otras variantes, no tienen ningún efecto negativo sobre el desempeño físico de los atletas.

Hay varios factores que hacen creer a atletas y entrenadores que las prácticas sexuales disminuyen el rendimiento competitivo. Por un lado, como la respuesta sexual concluye con un etapa de relajación intenso y hasta con un periodo de sueño,  se ha interpretado como una expresión de cansancio o debilidad producto del esfuerzo sexual realizado y se teme que pueda minar el rendimiento deportivo. En realidad,  este periodo de relajación es sumamente reconfortante y reparador para el organismo y no afecta de ninguna manera ni al individuo promedio ni al atleta.

Por otra parte, todavía está muy difundida la creencia ancestral de que el sexo es la energía de la vida y que el semen es un líquido altamente energético.  Por eso,  se teme que su salida debilite las reservas energéticas corporales. Esto es absolutamente falso. El semen no guarda ningún contenido extra de energía más allá de un poquito de fructuosa que más bien le sobra atletas y a no atletas. Además, la cantidad de energía que se pierde en una relación sexual vigorosa e intensa es menor a las 100 calorías, cifra paupérrima aun para el individuo promedio.

Claro está, la sexualidad es probablemente la actividad humana más compleja y en ella intervienen múltiples factores emocionales, sociales, psicológicos, vivenciales. Sin lugar a duda, alguno de estos puede dar al traste con el rendimiento deportivo y explican por qué muchos entrenadores prefieren que sus deportistas no tengan vida sexual antes de una justa deportiva.

Para los atletas que no tienen una pareja estable, la vida sexual depende de las conquistas buscadas en antros, night clubs,  discotecas y lugares por el estilo, donde es probable que se expongan al licor, al tabaco y porque no decirlo a diversas drogas, que sí tienen un efecto negativo en el rendimiento atlético. Es común además, que estas conquistas sexuales ocurran a altas horas de la noche, privando al atleta de su descanso vital que hoy es considerado como parte de ese entrenamiento invisible necesario para regenerar los tejidos exigidos en la práctica deportiva.

Otras veces, el factor a considerar son las cuitas de amor: los problemas que muchas veces viven las parejas, pueden acaparar el marco de la conciencia del atleta, impidiéndole su total concentración deportiva. Separaciones, infidelidades descubiertas, rechazos emocionales, conflictos y enfrentamientos, embarazos no deseados, pensiones alimenticias que no se pagan; son solo algunas de las tantas variables sexuales y amorosas que han afectado a grandes estrellas del deporte y desde luego a cualquier atleta.

En el mismo sentido, en competencias continuas, como la Copa del Mundo o las Olimpiadas, además de los riesgos señalados, también existe la posibilidad – si los atletas viajan con las parejas – que estas no congenien entre sí y esto puede provocar focos de tensión que atentan contra la concentración del deportista, que es clave en el mundo competitivo.

Curiosamente, poco se habla sobre el efecto de la abstinencia sexual en el desempeño de los atletas. Para sorpresa de muchos, en los adultos, la ausencia de experiencias sexuales puede provocar el conocido Síndrome de Taylor, que consiste en que los órganos genitales se llenan de sangre y pueden generar dolor pélvico en las mujeres y dolor testicular en los hombres. Este dolor no es intenso pero sí constante y suele aumentar con los ejercicios físicos, al punto que es frecuente que limite la práctica deportiva. De manera que la vida sexual periódica es también parte de la preparación que un atleta tiene que considerar.

También es común que la gente se pregunte si los atletas son mejores amantes. Tenemos que recordar que la sexualidad no es un ejercicio y mucho menos una competencia. Lo que importa es la espontaneidad, la curiosidad, el apego, la expresión de afecto, el alejarse de las inhibiciones. Ese es realmente el punto y no el estado del cuerpo.

Lo que sí es cierto es que los atletas, sobre todo los que no son de alto rendimiento, conservarán mucho más tiempo su vida sexual que los individuos sedentarios, porque manejan niveles bajos de colesterol y grasas,  tienen una mejor circulación, el corazón está fortalecido y maneja un mejor estado de salud que hoy se sabe es la clave de una vida sexual sana.

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